El asesinato de Eduardo Dato, ex presidente conservador español que falleció en 1921, pone de manifiesto que un mismo suceso puede ser recogido de dos formas distintas por un medio de ideología liberal y por otro conservador. Sin embargo, esto no quiere decir que alguno de los dos manifieste su aprobación ante tal hecho, ya que ambos se muestran expresamente en contra de esta manera de actuar.
Eduardo Dato Iradier nació en La Coruña en 1856. Tras una larga carrera parlamentaria, en la que destacó por sus dotes oratorias, adquirió protagonismo entre 1886 y 1888, cuando se enfrentó al fundador Cánovas por ceder el poder a los liberales tras la muerte de Alfonso XII. Tras lograr mantener la neutralidad de España durante la Primer Guerra Mundial y tras el bienio liberal de 1915 a 1917, regresó al poder haciendo frente a la grave agitación política y sindical de la inmediata posguerra. Trató de disipar la agitación obrera que cada vez era más fuerte creando el Ministerio de Trabajo, pero para entonces el terrorismo y la represión ya eran una realidad. Acabó asesinado por tres anarquistas catalanes cuando se dirigía al Senado.
La semejanza principal en ambos diarios es que condenan el asesinato del Presidente, ya que no lo consideran un medio lícito para conseguir los fines anarquistas que se estaban promulgando en algunos sectores de la sociedad española. Por otro lado, los dos relatan minuciosamente los hechos: cómo sucedió el homicidio, cómo fue trasladado, el dolor de los parientes, e incluso escenas de lo más rocambolescas como el beso de una hija en la frente manchada de sangre. Esto nos sugiere que probablemente tanto ‘Época’ como ‘El Sol’ se sirvieron de las informaciones de las agencias de noticias del momento para dar al lector una visión mucho más amplia y donde se contara lo sucedido con un gran número de detalles.
No obstante, son las diferencias lo que más destacan entre los dos medios de comunicación, y es que partiendo de la base de que ambos son de ideologías opuestas, la información ofrecida no se puede dar sino de la misma forma, con dos visiones del hecho en sí. En primer lugar, se debe resaltar que ‘Época’ anuncia con ‘dolor’ la muerte de Dato, ya que al ser más conservador se le considera, entre otras cosas, como "un gran estadista, un excelente gobernante, pero ante todo como el hombre bueno". En el otro extremo, ‘El Sol’ de corte más liberal, recoge la noticia desde la neutralidad al no simpatizar directamente con las ideas del político. La más clara referencia de esto es la titulación escogida en sus portadas: ‘El Sol’ expone "asesinato del Presidente del Consejo de Ministros" mientras que ‘Época’ lleva a cabo un trabajo más valorativo al optar por “Don Eduardo Dato es vilmente asesinado”.
“Era un hombre bueno, ecuánime, dulce, enemigo de toda violencia”. Citas como la siguiente nos ofrecen una pista sobre cómo da ‘Época’ su noticia, incluso lo canoniza. Un nuevo punto que aleja a ambos medios, ya que ‘El Sol’ es más consciente también de los defectos que podía tener Eduardo Dato y, aunque alega buenas referencias de su persona, no se aleja tanto de la objetividad informativa. Así nos encontramos con dos frases que demuestran lo analizado: “Tampoco era un hombre de ideas, ni de pronunciadas aficiones literarias. Su concepto de política era esencialmente pragmático" y "Los defectos del señor Dato eran fáciles de ver. No poseía aptitudes parlamentarias, en el sentido en que rara vez conseguía poner emoción a sus palabras".
Si observamos la primera parte del texto, veremos cómo las diferencias surgen de nuevo. ‘El Sol’ comienza su relato de la siguiente manera: “El señor dato era adversario nuestro. Esta queremos que sea nuestra primera confesión leal y sincera...”. Por su parte, ‘Época’ decide empezar así: “"triste misión la del periodista. La de refrenar sus sentimientos más íntimos, sus afectos más caros…". Claramente están avisando al lector, antes de continuar las líneas siguientes, de su posición en este asunto. Aunque ninguno lo aprueba, el medio conservador está mucho más afectado y así lo hace saber nuevamente recurriendo a la valoración. La labor del periodista es la de informar, pero como en todo, no es lo mismo informar sobre un hecho ajeno a nuestro círculo que narrar algo que directamente nos afecta de alguna forma. Al ser una noticia trágica, la subjetividad vence a la realidad objetiva, haciendo que unos y otros ‘pequen’ de su uso, aunque es el diario ‘Época’ quien más recurre a ella por estar más implicado emocionalmente que ‘El Sol’.
Por último, y analizando el estilo y el diseño de ambos periódicos, descubrimos que su forma de exponer los datos nos dice mucho de cómo piensa el medio. ‘El Sol’, de corte liberal, acude a textos más breves, con multitud de sumarios, así como un título y un subtítulo informativo que añada más información al lector. Teniendo en cuenta que sus páginas las leerá el vecino de a pie, hace que la facilidad comprensiva sea prioritaria, tratando de que no se pierda en ningún momento sin faltar a la objetividad del hecho. Por su parte ‘Época’ opta por una narración más densa, líneas y líneas sin descanso salvo algún ladillo tras párrafos largos y condensados. La subjetividad es otro de sus fuertes como ya hemos citado anteriormente, mostrándose en la carencia de subtítulo y en un titular excesivamente valorativo. Esto nos hace ver que se enfoca hacia otro público, quizá personas más intelectuales que puedan hacer frente a esta lectura y sean afines a sus opiniones.
En conclusión, ambos diarios han sido sinceros con sus lectores, y es que a pesar de que han tratado de abordar de la manera que ellos consideraban conveniente el asesinato, ninguno de los dos ha ocultado su posición, más emotiva en el caso de ‘Época’, o más objetiva desde la mirada de ‘El Sol’.
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