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| Discurso de la victoria electoral de Felipe González el 28 de Octubre de 1982 |
Felipe González siguió una política económica liberal, combinada con numerosas reformas sociales. Entre sus decisiones más criticadas estuvo la expropiación de Rumasa, un inmenso holding industrial con el argumento de su posible implicación en acciones fraudulentas; el "plan de empleo juvenil" ideado con el objetivo de que los jóvenes tuvieran un primer empleo y adquirieran experiencia y que originó los contratos "basura", llamados así por su baja remuneración y porque su extinción no daba derecho a prestaciones sociales; la legalización de las empresas de trabajo temporal con el objetivo de crear empleo aunque este fuera precario y en peores condiciones; el recorte de las prestaciones por desempleo; y el primer "medicamentazo" cuyo objetivo fue ahorrar fondos públicos eliminando la subvención que recibe la prescripción de ciertos medicamentos por parte de la Seguridad Social. Como consecuencia, llegaron las primeras huelgas generales de la democracia, lo que llevó al distanciamiento de su partido del sindicato Unión General de Trabajadores (UGT).
Sus gobiernos llevaron a cabo una conflictiva reconversión industrial y la modernización y universalización tanto del Sistema Educativo español, como del Sistema Sanitario y de Seguridad Social, así como una ampliación y modernización de las infraestructuras, financiada mediante un controvertido aumento de la deuda pública y los Fondos de Desarrollo de la Unión Europea para el período de 1994-1999 con los que la UE pretende fortalecer la economía de los países más pobres (España, Irlanda, Grecia y Portugal).
Simultáneamente, durante su gobierno hubo un considerable crecimiento económico, estimulado por el ingreso de España en la Unión Europea, que llevó al país a la vía de la modernización. Ocurrió asimismo un proceso de liberalización en la moral y las costumbres, en claro contraste con la dura represión de la dictadura franquista. Se planificó una importante tarea de modernización y acercamiento del ejército a la sociedad, acabando con el fantasma permanente de un nuevo golpe de Estado.
Felipe González ganó también las elecciones de 1986, 1989 y 1993 y, tras perder por la mínima de poco más de un 1% ante el PP, se retira de la primera línea política.

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